En este artículo
- La 3D Printer Party de Valladolid, la cercanía que no esperábamos
- Reciclar filamento en casa: una opinión incómoda pero necesaria
- Wool, el filamento con lana de oveja que abre otro debate
- Harvard imprime músculos sintéticos sin motores ni cables
- Stratasys pierde ventas de máquinas pero gana terreno en defensa
- Thingiverse se mueve por primera vez en años
- Crowdfunding de diseños en Makerworld: proyectos que ya no son solo modelos
- Índice del episodio
- Escucha A Pie de Capa donde quieras
Venimos directos de la 3D Printer Party de Valladolid, con la voz un poco tocada y el cerebro frito de cuatro días sin parar, pero con ganas de contarlo todo mientras lo tenemos fresco. Y es que mientras nosotros andábamos entre pasillos llenos de impresoras funcionando sin parar, el mundo de la impresión 3D no se detuvo: hay debate sobre el reciclaje casero de filamento, Harvard ha impreso algo que parece sacado de ciencia ficción, Stratasys cambia de estrategia y Thingiverse por fin mueve ficha. Vamos por partes, que hay mucho que contar.
La 3D Printer Party de Valladolid, la cercanía.
Ignacio nos cuenta cómo después de diez años sin llevar stand a una feria, volver a estar ahí con la gente ha sido una experiencia que nos ha marcado. Valladolid como ciudad nos sorprendió: limpia, tranquila, con todo a distancia caminando, algo que no siempre se puede decir de otras ferias. La organización recibió comentarios del propio equipo de limpieza del recinto diciendo que era el evento más ordenado en sus más de diez años trabajando allí, algo que dice mucho del tipo de comunidad que se mueve en torno a la impresión 3D.
Pero lo que realmente nos llenó fue el contacto directo con quienes nos siguen. Mucha gente se acercó a decirnos que nos escucha todos los días, que les acompañamos en el autobús o antes de dormir, y esa cercanía no se siente igual detrás de una pantalla. Como comentamos en el episodio, “es una sensación que te da fuerza para seguir buscando mejores noticias y escuchar más a la comunidad”. También aprovechamos el stand para testear en vivo el interés real por nuestra nueva plataforma educativa, y el feedback de la gente en persona vale más que cualquier hoja de ruta imaginada desde el despacho. Eso sí, ya tomamos nota: el año que viene la batalla de robots se retransmite en pantalla grande y nos apuntamos a montar un karaoke.
Reciclar filamento en casa: una opinión incómoda pero necesaria
Kerry Stevenson, del blog de Fabbaloo, publicó un post que generó bastante ruido al defender que el reciclaje doméstico de filamento nunca va a funcionar a gran escala, y creemos que tiene bastante razón, aunque con matices. El problema de fondo es que cada vez que fundimos un termoplástico perdemos propiedades: pasamos de pellet virgen a filamento, de filamento a pieza impresa, y si encima trituramos esa pieza para volver a extruir, ya hemos degradado el material varias veces antes incluso de llegar a la impresora doméstica.
Además, casi nadie conoce la trazabilidad real del filamento que compra: no sabemos si ese PLA ya llevaba material reciclado de fábrica, qué aditivos tiene o si se ha sobrecalentado en algún punto de su vida. Lo óptimo para no perder apenas propiedades sería mezclar un 80% de pellet virgen con un 20% de reciclado, aunque en la industria se suele hablar de proporciones de 50 y 50 o incluso 70 y 30 para piezas que no exigen prestaciones técnicas. Para un muñequito decorativo puede valer, pero para piezas técnicas es mejor olvidarse.
El otro gran obstáculo es la escala: recoger residuos, transportarlos, separarlos por tipo de plástico (a veces con insertos metálicos o piezas de dos componentes) y limpiar pegamentos añade tantos procesos extra que el coste final termina siendo más caro que comprar material virgen. Como decimos en el episodio, “alguien tiene que pagar el pato” y de momento la balanza no compensa a pequeña escala. Nuestra propuesta es distinta: en lugar de perseguir un filamento de altas prestaciones a partir de residuo mezclado, tiene más sentido usar aditivos aglutinantes para fabricar ladrillos o material de construcción, un poco al estilo del proyecto Precious Plastic, que lleva años documentando en abierto máquinas de reciclaje de plástico general. El problema no es el plástico en sí, es que no le hemos puesto valor real, y mientras no lo tenga, seguirá sin interesar reciclarlo en volumen.
Wool, el filamento con lana de oveja que abre otro debate
Después de fibra de carbono, fibra de vidrio, polvo de roca y madera, ahora toca la lana. Una colaboración entre una empresa de filamentos y el brazo comercial de la organización de lana de Nueva Zelanda ha dado como resultado un filamento con base de PLA reciclado pigmentado con microfibras de lana fuerte, esa lana más difícil de procesar que normalmente se considera casi una merma del sector textil. El acabado recuerda a los filamentos texture o marble, y el precio ronda los 36 euros el kilo, elevado para un PLA pero coherente con su propuesta de sostenibilidad.
Aquí sí que nos surge una duda de fondo: si metemos un residuo orgánico dentro de un plástico que tarda años en degradarse, ese material orgánico deja de poder reabsorberse en la naturaleza y queda atrapado hasta que el plástico se degrade. Para que esta propuesta tenga sentido real de sostenibilidad, la base debería ser un biopolímero que se degrade en un plazo razonable, no solo un PLA reciclado con aditivos que le alarguen artificialmente la vida. La propia marca ya investiga con PCL, PBS y PHA, así que parece que van en esa dirección, y esperamos ver cómo evoluciona.
Harvard imprime músculos sintéticos sin motores ni cables
Esta es de las noticias que nos han dejado con la boca abierta. El laboratorio de Jennifer Lewis en Harvard ha desarrollado una técnica de impresión 3D rotacional multimaterial que combina un material blando inerte con otro que reacciona al calor o al frío. El resultado son estructuras que se contraen y se dilatan solas, como si tuvieran hueso y músculo, sin motores, sin cables y sin ningún sensor externo: todo funciona por transferencia de calor con el medio.
La tecnología ya está patentada, y aunque de momento es una primera aproximación de laboratorio, las aplicaciones que se nos ocurren son enormes: sistemas de apertura y cierre automáticos en depósitos que reaccionan a la temperatura sin electrónica, ventanas de invernadero que se abren solas cuando sube el calor, o persianas que se cierran progresivamente en las horas de más sol sin gastar energía. El campo donde más potencial vemos es la robótica blanda (soft robotics), ese punto intermedio entre el mundo mecánico rígido y el humano, pensado para robots humanoides que necesitan interactuar sin causar daño. Como decimos en el episodio, “estamos eliminando hardware y eliminando gasto energético” con solo jugar con la disposición de dos materiales.
Stratasys pierde ventas de máquinas pero gana terreno en defensa
Los números de Stratasys cuentan una historia interesante. Comparando el primer trimestre de 2026 con el mismo periodo de 2025, la facturación bajó solo un 2,5%, pasando de 136 a 132,7 millones de dólares, pese a haber dejado de facturar más de 30 millones en venta de impresoras. La razón es que su división de servicio de impresión, Stratasys Direct, ha crecido un 23% de forma orgánica, apoyada en gran parte por el sector militar y de defensa.
Stratasys llega a enviar más de 100.000 piezas al año a clientes de este sector, participa en el programa HAMMR para acelerar la cualificación de piezas impresas en defensa y también ha fabricado componentes para la misión Artemis 2 de la NASA. Esto encaja con una tendencia que ya comentamos en episodios anteriores sobre Formlabs: los grandes fabricantes de maquinaria están virando hacia el servicio de fabricación directa en lugar de depender solo de la venta de impresoras. Y no es casualidad que esto pase justo cuando el gasto en defensa en Estados Unidos ha subido un 83% durante 2026: donde hay presupuesto, hay estrategia, y también lo vemos en Europa con fábricas de automoción que han reducido producción de vehículos para fabricar piezas de defensa.
Thingiverse se mueve por primera vez en años
Después de mucho tiempo en un segundo plano tras su compra por MyMiniFactory, Thingiverse ha dado un paso que los ingenieros llevaban años pidiendo: renovar su sistema de licencias. Durante quince años funcionó únicamente con licencias Creative Commons, pensadas para arte y contenido, pero demasiado ambiguas para proteger diseños de hardware compuestos por varias piezas que combinan un sistema completo.
Ahora incorpora la licencia TH OHL v2, con tres niveles de protección según el tipo de proyecto, y la Solder Pad v2.1, una adaptación de Apache 2.0 pensada específicamente para hardware. Este cambio apunta a que MyMiniFactory está reorganizando la plataforma para poder introducir, más adelante, algún sistema de monetización que dé visibilidad real a los creadores, algo que otras plataformas como Printables o Cults3D ya ofrecen desde hace tiempo. Thingiverse siempre fue un poco el cajón desastre del sector, pero estos primeros movimientos dan pistas de hacia dónde quiere ir.
Crowdfunding de diseños en Makerworld: proyectos que ya no son solo modelos
Cerramos con Makerworld, la plataforma de financiación colectiva enfocada en diseñadores 3D que sigue creciendo desde su lanzamiento en julio de 2025. Aquí no se compra un objeto físico, se apoya al diseñador para acceder a sus modelos, y cada vez vemos proyectos más ambiciosos. Nos ha llamado la atención un reloj modular pensado para pantallas con ESP32, totalmente personalizable e imprimible en casa, y sobre todo un proyecto de carcasa modular para PC que superó ampliamente su objetivo inicial de financiación, desbloqueando diseños adicionales a medida que crecía el apoyo.
Lo interesante de este modelo es que ya no se trata solo de vender un archivo 3D, sino también de vender software o licencias para generar tus propios modelos en casa, como vimos con un proyecto de lámparas personalizables mediante una capa de generación asistida. A diferencia de Kickstarter, aquí el propio público va filtrando qué proyectos tienen sentido y cuáles no, y la plataforma se ajusta sola con el tiempo. Es una forma honesta de dar visibilidad y sostenibilidad económica a quienes diseñan, y creemos que este formato va a seguir ganando peso dentro del sector.
Y hasta aquí el repaso de esta semana. Nos vemos, como siempre, en el próximo episodio de A Pie de Capa.
Índice del episodio
- 00:00 Intro
- 01:20 Vuelta de la 3D Printer Party 2026 — sensaciones, anécdotas y feedback
- 20:00 Por qué reciclar filamento en casa nunca va a funcionar
- 35:38 WoolyFil: filamento coloreado con lana de oveja
- 41:25 Harvard imprime filamentos que se mueven como músculos
- 46:50 DTU patenta un nuevo modo de curado de resina
- 50:00 MakerWorld Crowdfunding: los proyectos más raros e interesantes
- 55:27 Stratasys pivota: drones, defensa y fin del consumer
- 60:00 Thingiverse vuelve con licencias Open Source Hardware
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