En este artículo
- ¿Cómo funciona el sistema de cambio de herramienta de la Snapmaker U1?
- ¿Cuánto desperdicio genera realmente frente a un AMS?
- Problemas reales que me he encontrado (y cómo los resolví)
- Multimaterial flexible: la ventaja que un AMS no te da
- Otras características de la Snapmaker U1 que he probado
- Errores típicos al valorar si te compensa un toolchanger
- Conclusión
- Los modelos del Mundial que imprimí en el vídeo
- Preguntas frecuentes
Si te preguntas si un toolchanger desperdicia menos filamento que un sistema de bobinas tipo AMS, la respuesta corta es sí, y bastante: al tener una boquilla independiente por color, la purga se reduce prácticamente a la que se genera al arrancar cada impresión, no en cada cambio de color. Lo he comprobado a lo bruto: imprimiendo 10 objetos tematizados para el mundial con la Snapmaker U1, una impresora con cambiador de herramientas de cuatro cabezales, y guardando literalmente todo el desperdicio de purga que ha generado el proceso completo.
Para este experimento no me he fiado solo de mi ojo de maker acostumbrado a ver bien casi cualquier impresión. He tirado de un juez externo (mi padre, futbolero de toda la vida y con cero idea de impresión 3D) que ha puntuado cada pieza del uno al diez sin filtros. Así que este artículo es dos cosas a la vez: el veredicto técnico honesto de la Snapmaker U1 y la prueba real de cuánto material se ahorra un sistema de cambio de herramienta frente a los sistemas de boquilla única multicolor.
¿Cómo funciona el sistema de cambio de herramienta de la Snapmaker U1?
La mayoría de impresoras multicolor meten varios filamentos por una sola boquilla. La U1 no lo hace. Tiene cuatro cabezales independientes, cada uno con su propia boquilla, y cuando toca cambiar de color no purga: aparca el cabezal entero y coge el otro. Snapmaker llama a este sistema Snap Swap, un acoplamiento mediante una bola de acero, sin motores extra ni imanes raros.
En las primeras semanas con la máquina noté algunos cortes durante los cambios de color, algo que con las actualizaciones de firmware ha desaparecido casi por completo (solo reaparece si hay algo de suciedad en el sistema). La tasa de fallo actual en los cambios de herramienta es muy baja, y la máquina me está sorprendiendo gratamente en su evolución.
En tiempo, la marca asegura 5 segundos por cambio de herramienta, aunque en la práctica suele rondar los 7 u 8 segundos entre que aparca, coge el cabezal nuevo y retoma la impresión. Comparado con un sistema AMS, que necesita sacar el filamento, meter el siguiente, purgar para limpiar y luego empezar a imprimir (entre 60 y 90 segundos aproximadamente), la diferencia es enorme.
¿Cuánto desperdicio genera realmente frente a un AMS?
Aquí está el dato central del vídeo: tras imprimir los 10 objetos completos para el mundial (piezas multicolor complejas, algunas con hasta cuatro colores simultáneos como las mascotas oficiales), toda la purga generada se reduce a unas pocas torres de purga pequeñas. Cada boquilla mantiene su propio color cargado, así que el único desperdicio real viene de estabilizar la presión al iniciar una impresión nueva, no de cada cambio de color dentro de la pieza.
Con un sistema de bobinas tradicional, una pieza como el balón oficial de cuatro colores o las mascotas hubiesen generado una barbaridad de purga solo para cambiar de material cada pocas capas. Aquí no: la dirección está clarísima, cualquier sistema toolchanger machaca a cualquier sistema de boquilla única multicolor, sobre todo en el campo del desperdicio.
Y todavía se puede optimizar más: esas torres de purga pequeñas que quedan se pueden minimizar, o incluso mover ese arranque de presión dentro de la propia pieza para eliminarlas casi del todo.
La cuenta real para quien produce en serie
Si imprimes multicolor de forma ocasional, la purga de un sistema de bobinas no es un drama. Pero si trabajas multicolor o multimaterial a diario, cada purga ahorrada, multiplicada por cien piezas, es dinero real en filamento y tiempo de máquina. Es la misma lógica que aplico siempre al hablar de doble boquilla o toolchanger: se compra cuando el trabajo lo pide, no para tenerlo “por si acaso”.
Problemas reales que me he encontrado (y cómo los resolví)
No todo ha sido perfecto, y esta es la parte donde nadie te cuenta lo que falla. En las piezas con recorridos de color muy cortos (por ejemplo, el logo del pecho de las mascotas, con solo un par de puntos de un color antes de volver a cambiar), noté atascos constantes: la extrusión se cortaba un poco y luego seguía.
Lo primero que descubrí es que tenía desactivada la detección de atasco, algo que me hizo dudar al principio porque no saltaba ningún aviso cuando fallaba un color. La solución de fondo, sin embargo, estuvo en el laminador: bajé la longitud de retracción de cada cabezal de 10 a 8 en Snapmaker Orca (el fork de Orca Slicer de la marca), y el problema desapareció por completo, sin importar cuántos cambios de color tuviera la pieza.
Multimaterial flexible: la ventaja que un AMS no te da
Uno de los puntos que más me ha sorprendido es la posibilidad de mezclar materiales de soporte de forma directa: PLA con soporte PETG, PETG con soporte PVA, o incluso combinar TPU flexible con PETG en la misma pieza. Con sistemas tipo AMS esto no es viable porque hay que descargar e introducir de nuevo el material cada vez, algo que con un flexible blando (un 60A o similar) complica muchísimo el proceso.
Aquí, al tener boquillas independientes, se puede alimentar de forma directa un flexible sin pasar por ese proceso de carga y descarga, algo que en el podcast A Pie de Capa hemos comentado alguna vez como una de las vías reales para trabajar TPU mezclado con otros materiales sin sufrir.
Otras características de la Snapmaker U1 que he probado
- Calibración automática completa: nivelado de cama, input shaper, pressure advance y cálculo del offset de cada cabezal mediante sensor de corriente. Esto evita que los colores queden desplazados entre sí. En 15-20 minutos con los cuatro cabezales montados, la máquina ya está lista para imprimir.
- Volumen de impresión: 270 x 270 x 270 mm, algo más grande de lo habitual en el mercado actual.
- Materiales de serie: PLA, PETG, TPU y PVA funcionan bien de fábrica. La boquilla de acero inoxidable aguanta hasta 300 grados, lo que permite materiales técnicos como ABS, ASA, nylon o policarbonato.
- Cámara cerrada: la máquina viene abierta por la parte superior de serie. Para cerrarla hay que añadir una tapa extra de unos 150 euros/dólares, que solo aporta calentamiento pasivo hasta 50 grados (sin cámara caliente activa).
- Conectividad: wifi de 2,4 GHz, cámara integrada para monitorización y firmware abierto para quien quiera toquetear ajustes avanzados.
- Precio: en torno a los 999-1000 euros, con oferta actual sobre los 849 euros.
Errores típicos al valorar si te compensa un toolchanger
- Pensar que es la solución universal: si imprimes casi siempre a un color o multicolor de forma puntual, hay opciones más baratas que compensan mejor.
- Esperar cero configuración por ser una máquina cara: la alineación existe y hay que afinarla, como con cualquier sistema de varias boquillas.
- No revisar la detección de atascos: un ajuste desactivado por defecto puede hacerte perder piezas enteras sin previo aviso.
Si tu trabajo real es multicolor o multimaterial funcional de forma constante, la relación entre residuo ahorrado, tiempo ganado y calidad final hace que la Snapmaker U1 sea un producto bastante equilibrado para su precio.
Conclusión
Con estos 10 objetos del mundial impresos de principio a fin, la conclusión es clara: un sistema de cambio de herramienta como el de la Snapmaker U1 desperdicia muchísimo menos filamento que cualquier sistema de bobina única multicolor, porque elimina la purga en cada cambio de color y la reduce casi solo al arranque de cada impresión. El residuo generado en los 10 objetos multicolor es mínimo comparado con lo que hubiese salido de un AMS.
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Los modelos del Mundial que imprimí en el vídeo
Todos los modelos son gratuitos y de sus autores: descárgalos desde su ficha original en MakerWorld, que el mérito es suyo.
Preguntas frecuentes
¿Un toolchanger desperdicia menos filamento que un AMS?
Sí. Al tener una boquilla independiente por color, no necesita purgar el material anterior en cada cambio, solo al iniciar la impresión para estabilizar la presión. En piezas multicolor complejas, esto reduce el desperdicio de forma muy notable frente a sistemas de bobina única.
¿Cuánto tarda un cambio de color en la Snapmaker U1?
La marca indica unos 5 segundos, aunque en la práctica suele rondar los 7-8 segundos entre que el cabezal se aparca, se acopla el siguiente y se retoma la impresión. Un sistema AMS tradicional puede tardar entre 60 y 90 segundos por cambio, al tener que purgar.
¿La Snapmaker U1 tiene problemas con los cambios de color?
Al principio hubo algunos cortes en cambios de color, resueltos con actualizaciones de firmware. En piezas con recorridos muy cortos de un color, puede haber atascos: bajar la retracción de cada cabezal de 10 a 8 en el laminador soluciona el problema.
¿Puedo imprimir materiales flexibles mezclados con un toolchanger?
Sí, y es una de sus ventajas frente al AMS: al no requerir carga y descarga de filamento, se pueden combinar directamente materiales flexibles (TPU) con PETG u otros soportes, algo que los sistemas de bobina única no permiten bien.
¿Cuántos colores admite la Snapmaker U1?
Cuatro colores simultáneos, uno por cabezal. Oficialmente no hay ampliación prevista por parte de la marca, aunque al ser una máquina de código abierto la comunidad está desarrollando soluciones para añadir más colores.

Juan González · GOVAJU 3D, fundador de add.school
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